Humanidades Opinión 

JUAN JOSÉ VAGNI*

Las “políticas del miedo” en Occidente

Luego de la muerte de Bin Laden y ante los cambios en el mundo árabe, el Doctor en Relaciones Internacionales e investigador del CONICET analiza la situación de Medio Oriente, tras la misión norteamericana en Pakistán.


Por Juan José Vagni (Especial para Agencia CTyS)- La cuestión de Bin Landen es un proceso que tiene más que ver con la agenda política interna estadounidense que con lo que sucede en el escenario de Medio Oriente, que está dominado por la sucesión de revueltas y levantamientos. En este contexto, la intervención de Al Qaeda ha sido marginal, salvo algunas excepciones como el caso del atentado en Marruecos.

La renuncia de Mubarak, la rebelión en Libia ante el régimen de Kadhafy y la oposición a los gobiernos islámicos son escenarios preexistentes a la eliminación de Bin Laden y en los que no intervinieron redes terroristas. Por eso, Al Qaeda no es un peligro en los países musulmanes centrales, entonces lo que juega es la mirada de los medios y la construcción de imágenes sobre el mundo musulmán desde Occidente. Así en la muerte de Osama se repitió esa imagen estereotipada de los musulmanes.

Las sucesivas medidas del gobierno norteamericano ante problemas geopolíticos en el escenario global demostraron que Estados Unidos mantiene los estándares de su política internacional, pese al cambio de gobernantes. Las políticas del miedo están más presentes desde los atentados del 11-S llevadas a cabo por Bush, Blair y sus aliados. Todo apunta a magnificar el peligro y a presentar como una constante amenaza al Islam, por eso hay un manejo muy sutil y cruel de la opinión pública.

Por otro lado, EE. UU. no sólo tiene aliados en Occidente, sino que también posee lazos con gobiernos de la zona más conflictiva de Medio Oriente, tal es el caso de Bahrein, donde la Casa Blanca apoya un régimen monárquico en el que gobierna una dinastía con más de 200 años de antigüedad. Es paradigmático que haya, por ejemplo, zonas de exclusión aérea para Libia, y no así para la monarquía de Bahrein u otros países con levantamientos, pero que son aliados de Norteamérica. Esa es la política de doble rasero o doble estándar.

Un dato curioso es que Barack Obama logra eliminar al enemigo número uno de Estados Unidos antes de que se cumplan los diez años del atentado a las Torres Gemelas. La elección de apresar a Bin Laden en este momento es importante para el presidente de los Estados Unidos, porque cargar con no haber resuelto el problema a diez años del atentado tiene influencia en el contexto electoral, por eso el momento que se eligió para eliminarlo es muy simbólico y no es azaroso.

En este Medio Oriente sin Bin Laden sería interesante pensar qué nuevo enemigo va a generar EE. UU. en el marco de las políticas del miedo, quién va a ser la nueva personificación del mal absoluto.


*El autor es Doctor en Relaciones Internacionales e investigador del CONICET. Actualmente coordina el Programa de Medio Oriente del Centro de Estudios Avanzados (CEA-CONICET) en la Universidad Nacional de Córdoba.

Fecha de Publicación: 2011-05-18
Fuente: CTyS