Arte y Arquitectura Divulgación 

INSTALACION INTERACTIVA

El arte como crítica social y método de enseñanza

Un proyecto de investigación del Instituto Universitario Nacional de Arte (IUNA) propone aprender la situación mundial de manera lúdica y didáctica, desde el arte.

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Agencia CTyS (María Laura Guevara). Diego Pimentel, Emiliano Causa y Mariano Cataldi son algunos de los responsables de la instalación de esta herramienta multimedia que busca reflejar la situación socio-política de los países del mundo.

“Surgió como una crítica social. Lo que nos preguntamos fue cómo puede el arte estar comprometido socialmente, no sólo a manera de protesta sino también como una propuesta educativa”, explica el arquitecto y profesor Diego Pimentel, encargado del proyecto.

La herramienta se llama Mundo Circular y es una interfaz que consta de una mesa con una pantalla. En ella se presentan los países del mundo, de manera circular, a la misma distancia del centro y con el mismo valor tipográfico.

Los elementos con los que el usuario cuenta para interactuar con la mesa son un cubo de acrílico y un zoom, que se asemeja, en forma, a un tejo de vidrio.

Cada lado del cubo representa un ítem diferente: PBI, educación, electricidad, desnutrición, telefonía fija e Internet. Los datos para cada uno de ellos fueron extraídos de organismos internacionales como la ONU, UNESCO, FAO, OMC y el Banco Mundial, entre otros.

Una vez que el cubo está apoyado sobre la mesa los países van cambiando de tamaño según los datos volcados en la base de datos respecto del ítem elegido.

De esta manera, uno puede observar cuáles son los países con mayor PBI del mundo, y dando vuelta el cubo, ver qué países son los mayores consumidores de Internet o qué país tiene el mayor índice de desnutrición.

Pimentel, sintetiza: “Este es el mundo real, que dista mucho de la globalización idealista. Si no más bien, somos todos bastante desiguales y el mundo es desigual en términos de riqueza, de oportunidades; y eso es lo que queríamos reflejar con esta instalación. Es una crítica social pero educativa. No se queda en una frase, profundiza con un contenido”.

Low Tech

Mundo Circular, que demandó un tiempo de alrededor de diez meses de construcción, está hecho con tecnología de fácil acceso.

La instalación cuenta con una WebCam, un proyector, tres espejos y una computadora. El interior de la mesa posee dos grupos de luces infrarrojas que ayudan al funcionamiento correcto de la WebCam en la detección de los patrones apoyados sobre la superficie de la mesa.

Los lenguajes de programación usados para la base de datos y su ejecución son Processing y MySQL y recursos Open Source, como las herramientas de ReacTIVision.

Tocando se aprende

La instalación habilita un aprendizaje más dinámico y participativo, particularmente en relación a los niños. De manera lúdica, Mundo Circular, acerca a los más chicos a una realidad difícil de abordar. Y da los primeros pasos en un camino que puede cambiar la manera de enseñar.

“Nosotros hicimos una muestra con esta interfaz en la Red Vitec, y mostramos de qué manera podía servir para enseñar estadística en relación, en este caso, a la geografía, mostrando desde el diseño de la información algo líquido y dinámico”, comenta Diego Pimentel.

Mariano Cataldi, uno de los responsables del proyecto, concluye: “Los chicos logran quebrar una barrera que existe entre el arte tradicional y estas nuevas formas de expresiones artísticas. El arte táctil es algo muy nuevo. La gente tiende a tomar el arte con un cierto respeto que lo aleja. Esto es distinto, es ver de qué manera el usuario puede intervenir en la obra artística”.

Los próximos pasos

Los investigadores del área Transdepartamental de Artes Multimediales del IUNA, teniendo en cuenta la experiencia de Mundo Circular, ya están pensando un nuevo proyecto que consiste en una mesa de música.

Carmelo Saitta, director del área y músico electroacústico muy importante del país, escribió un libro en 1973, que se utilizaba para enseñar música a nivel primario. El libro recurría a un código que consistía en la identificación de tres grupos de instrumentos con tres colores básicos.

“Queremos llevar esos códigos de color a una mesa interactiva.  Partiendo del libro de él y de una colección de sonidos que ya están digitalizados queremos plantear una mesa de música o una faz interactiva en computadoras que permitan una interfaz táctil”, cuenta el arquitecto Pimentel.

Y sostiene: “Así, uno podría tener desde la escuela una aproximación más lúdica y un poco más profunda, a la música”.

Fecha de Publicación: 2011-04-06
Fuente: CTyS