Salud Entrevista 

AFECTA A LAS MUJERES MÁS POBRES

Mortalidad materna: un índice de inequidad

La principal causa de muerte materna en la Argentina son las complicaciones por abortos inseguros. Cada 8 minutos muere, en América Latina, una mujer por complicaciones derivadas de un aborto inseguro.

La Dra. Mariana Romero explica por qué el aborto causa muertes maternas

María Laura Guevara (Agencia CTyS) Se domina muerte materna al fallecimiento de cualquier mujer durante el embarazo, el parto o el puerperio, es decir,  los 42 días después de terminado el embarazo, sin importar cuánto tiempo duró la gestación.

La realidad es que el flagelo de las muertes maternas no es difícil de evitar. Pero aun así, en la actualidad mueren en nuestro país 55 mujeres por cada 100.000 nacidos vivos. Esta tasa tuvo un aumento importante entre 2008 y 2009 por el impacto de las muertes por la gripe A en las embarazadas y al aumento de muertes por aborto.

Según un estudio realizado por el Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva (OSSyR), con datos oficiales del Ministerio de Salud de La Nación, las tres causas principales de las muertes maternas son: el aborto,  las causas obstétricas directas,  y las causas obstétricas indirectas.

“La principal causa de mortalidad materna en la Argentina y en el mundo es el aborto”. Así de contundente fue el Dr. Ariel Karolinski, coordinador del CISAP (Centro de Investigación en Salud Poblacional) y jefe de investigación y docencia del Hospital Durand, cuando fue consultado por Agencia CTyS al respecto.

La OMS define el aborto inseguro como un procedimiento para terminar un embarazo no deseado, realizado por personas que carecen de habilidades, o en ambientes que no cumplen los cuidados médicos mínimos.

Cuando una mujer tiene un problema de salud preexistente, que con el embarazo se agrava al punto de causarle la muerte, se considera  mortalidad materna por causas obstétricas indirectas. Estas comprenden enfermedades como la diabetes o la hipertensión.

En los países desarrollados, las mujeres fallecen principalmente por complicaciones relacionadas a causas obstétricas indirectas, pero en los países en vías de desarrollo, como la Argentina, la situación es al revés. “Las mujeres se mueren más por causas obstétricas directas, mujeres sanas que una complicación las lleva a la muerte”, explica la Dra. Mariana Romero, investigadora del CEDES, investigadora adjunta del CONICET y co-coordinadora del OSSyR.

La diferencia reside en que, en los países desarrollados, las mujeres acceden rápidamente a los centros de salud y éstos cuentan con el personal idóneo y los insumos necesarios para poder responder de manera adecuada ante una emergencia.

En Argentina, a diferencia de otros países de América Latina, la mayoría de los partos se realizan en instituciones de salud. “En nuestro país lo que está fallando es la capacidad resolutiva de servicio, es decir, la capacidad de ese servicio de salud de atender adecuada y oportunamente a la mujer”, dice Romero. Y agrega: “Es necesario que ese centro donde uno se va a atender tenga las condiciones necesarias para afrontar la emergencia, como bancos de sangre, antibióticos, un especialista que pueda operar si es necesario, etc.”

Las víctimas, las mujeres más pobres

La mortalidad materna no constituye sólo un problema médico. ”Cuando se conceptualiza la problemática de mortalidad materna se define como un problema de derechos humanos, porque las que mueren, no casualmente, son las mujeres más pobres”, sentencia Karolinski.

En este sentido, la ONU incorporó la mortalidad materna al índice de Desarrollo Humano, básicamente, porque la problemática se ha convertido en un reflejo de la inequidad social ya que para modificar la razón de mortalidad se deben cambiar de manera estructural muchas condiciones económicas, sociales y sanitarias.

Según estimaciones realizadas por Alejandra Pantelides, investigadora de CONICET y del CENEP y Silvia Mario, investigadora de CENEP gracias a un proyecto apoyado por el Ministerio de Salud,  en Argentina se realizan alrededor de 500 mil abortos por año, pero dada su condición de clandestinidad, es imposible tener cifras fehacientes.

Esta condición de clandestinidad e inseguridad es, justamente, es lo que vuelve peligrosa esta práctica médica y su posible desenlace en la muerte materna. “Las mujeres no se mueren por un aborto, se mueren por un aborto hecho en condiciones inseguras. Porque un aborto seguro es menos riesgoso que un embarazo a término”, sostiene la Dra. Romero

Y de manera contundente, agrega: “Las mujeres en este país se mueren por las condiciones de clandestinidad, de inseguridad, por no tener el dinero para acceder a un prestador seguro, eso es lo que mata a la mujer”.

El tratamiento que reciben luego de sufrir una intervención de esta índole puede considerarse un agravante. Muchas veces, cuando las mujeres llegan al servicio de salud con un aborto en curso o un aborto incompleto, no son atendidas como debieran.

“Lo que nosotros hemos visto en algunos estudios realizados por el CEDES es que justamente, cuando una mujer llega a un hospital con un aborto incompleto, el equipo de salud no le da el cuidado adecuado. Porque muchas veces la tratan mal, la estigmatizan, la culpabilizan, y esa mujer termina teniendo una complicación que finalmente pone en riesgo su vida”, declara Romero.

Los números no mienten. De acuerdo a la OMS, en los países en vías de desarrollo como el nuestro, muere una mujer cada 8 minutos debido a complicaciones derivadas de un aborto inseguro. Cerca de 20 millones de mujeres en el mundo se someten, por año, a un aborto en condiciones precarias. Tres cuartas partes de ellas, en países en desarrollo.

Cuando la Dra. Romero fue consultada por CTyS acerca de si la legalización del aborto ayudaría a bajar los índices de mortalidad materna, la respuesta fue categórica. “Si, y eso uno lo ve en los países donde han legalizado el aborto. Es necesario que una mujer, porque no puede o no quiere continuar con ese embarazo no deseado, lo pueda hacer sin correr ningún riesgo”.

En tanto, el Dr. Karolinski sostiene que “no hay posibilidad de modificar la realidad de la mortalidad materna si no se encara en un plan global la problemática del aborto, para evitar abortos inseguros”.

¿Pero de qué manera combatir este problema? Los expertos coinciden en que debe ser un esfuerzo en conjunto y que debe ser atacado por diferentes flancos.

Las tres estrategias primordiales consisten en la educación sexual, el acceso a métodos anticonceptivos y a la planificación familiar y, por último, hacer que los servicios de aborto sean legales y seguros.

El punto clave reside en la prevención y en la planificación responsable. “La prevención del embarazo va a evitar llegar a la instancia de aborto. Y esta prevención se hace en los consultorios de salud sexual y reproductiva donde se informa y se da a elegir un método anticonceptivo”, opina la Licenciada obstétrica Graciela Gerace, quien forma parte del comité científico de la Asociación Obstétrica Argentina.

La falta de educación y de acceso a los servicios de salud, constituyen  las mayores falencias en el sistema público en la lucha contra la mortalidad materna. “La Encuesta perinatal del AMBA revela que el 50% de los embarazos son no planificados, de los cuales la mitad evidencian una falta de acceso a métodos anticonceptivos”, expone Karolinski.

Fecha de Publicación: 2011-03-07
Fuente: CTyS